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Mejorando las alergias e histaminosis. Permeabilidad intestinal, hígado y depuración.

Artículo en colaboración con Laura Rivas Fernández, estudiante de prácticas del #equiponutrigaby

Antes de leer este artículo, te recomiendo revisar la parte 1, donde te explico que es la histaminosis y su relación con la salud digestiva, microbiota y todo el impacto que puede tener en el organismo humano.

Empecemos conociendo lo que es la permeabilidad intestinal. El intestino por sí mismo es permeable, sí, siempre es permeable porque necesita absorber nutrientes, y para eso necesita ser permeable.

Pero, ¿todos queremos un buen filtro, no? y para tener un buen filtro es necesario que esa permeabilidad sea baja, es decir que nuestro intestino sea lo más parecido a un colador fino o tamiz cuyos huequitos son mínimos. De ésta forma podemos garantizar que sea una barrera realmente protectora y que no permita el paso de sustancias que no merecen entrar a nuestro cuerpo.

Pues, lo contrario ocurre cuando se produce el famoso intestino permeable, los huequitos del colador se vuelven grandes y por tanto nuestro intestino deja ser selectivo.

Cuando se empezó hace unos años a hablar de «leaky gut» o de intestino permeable se decía que no existía, que era un síndrome inventado por la medicina alternativa y que no había suficientes fundamentos científicos para explicarlo. Hoy en día, con el avance en el conocimiento de la microbiota y del intestino como órgano inmunoregulador, se sabe que su grado de permeabilidad es condicionante de muchas patologías.

En esta imagen puedes observar lo que sería un intestino sano (izquierda) y cómo luce un intestino permeable e inflamado (derecha).

¿Por qué se origina el famoso intestino permeble y qué relación tiene con el hígado y las alergias/histaminosis?

Una barrera intestinal sana nos protege, es selectiva y se encargaría de dejar pasar las sustancias que son necesarias para nuestro organismo. Pero, esta barrera puede verse y de hecho está alterada en la mayoría de los individuos hoy día generando el famoso «intestino permeable».

Esta mayor permeabilidad estaría asociada a los malos hábitos de vida (estrés, mala alimentación, antibióticos, alcohol…) y suele venir acompañada de disbiosis e inflamación.

Esta mayor permeabilidad intestinal, hace que el hígado esté expuesto a un mayor número de sustancias potencialmente tóxicas (moléculas no digeridas, fármacos, microorganismos patógenos, endotoxinas y también histamina) que aumentarían la inflamación.

Si el intestino es nuestro primer filtro, el hígado sería entonces ese segundo filtro de sustancias que entran al organismo, siendo de vital importancia mantenerlo sano. El eje intestino-hígado constituye un vínculo muy importante entre la microbiota y el hígado y confiere protección al huésped frente a las sustancias tóxicas del intestino, manteniendo el sistema inmunitario en equilibrio.

La tríada de disbiosis intestinal + aumento de la permeabilidad intestinal + hígado comprometido es una de las más comunes y la que estaría detrás de muchos casos de histaminosis .Te explico:

La histamina, además de ser degradada por la enzima DAO en el intestino, siempre que, el intestino esté sano, también es transformada y eliminada gracias a la metilación hepática. Por lo que, tener un defecto en este proceso podría conllevar también a un aumento de los niveles de histamina.

Ya te podrás imaginar entonces que los pacientes con problemas digestivos e inflamación intestinal tendrán seguramente una mayor acumulación de histamina (por déficit de DAO) y además una menor metilación por toda la carga que suele recibir el hígado y que satura su capacidad funcional. Otro detalle importante es que para una buena metilación es importante estar muy bien nutrido, ya que el déficit de ciertos minerales y vitaminas como el magnesio y la B6 podrían afectar la metilación hepática y por tanto la eliminación de la histamina.

Una metilación hepática deficitaria o lenta, también podría llevar a otras alteraciones como una acumulación de estrógenos (hormona femenina) o hiperestrogenismo y a un aumento de los niveles de cortisol (hormona del estrés). Es curioso, pero casi todos las pacientes con problemas digestivos, disbiosis y permeabilidad intestinal alterada («la triada» de la que te hablé arriba) suelen cursar también con problemas hormonales derivados del exceso de estrógenos (síndrome premenstrual, dolores de cabeza, dolor menstrual asociado al período, hirsutismo, resistencia a la insulina).

De esta forma, una mala metilación debido a un hígado sobrecargado podría llevar a una acumulación de las hormonas del estrés como el cortisol, a un aumento de la histamina, estrógenos y a una mala eliminación de tóxicos, con todos los efectos adversos que ello conlleva.

Lo que ocurre durante la primavera y el otoño, pero sobre todo en la primavera, es que estamos más expuestos a toxinas externas: el polen, principalmente.

Ésto aumenta el trabajo del hígado y del sistema inmunológico, intentando defendernos de este agente agresor «externo». Por lo que, sucede que las alergias y los síntomas de histaminosis se suelen agravar mucho más en esta época, y más aún si nuestro sistema depurativo y nuestro hígado no están metilando bien.

¿Qué podemos hacer para metilar más y mejor y favorecer la eliminación de la histamina? ¿Cómo tratarlo? ¿Qué opciones hay?

Antes de pasar a la acción es importante conocer o tener una idea de la posible raíz de la histaminosis, puesto que, si pautamos una dieta baja en histamina, desde luego que veremos mejoría, pero no tiene sentido realizarlo al largo plazo si no estamos resolviendo la raíz del problema. Soy muy muy insistente en esto, ya que no paro de ver en consulta individuos con dietas bajas en histamina pautadas para toda la vida y con una disbiosis intestinal no resuelta (raíz del problema).

Lo adecuado, sería, a la par de una alimentación antiinflamatoria y en algunos casos baja en histamina ocuparnos de solucionar la posible raíz que podría estar generando la acumulación de la histaminosis.

En la mayoría de los casos suelen ser los problemas digestivos, la disbiosis intestinal y las posibles coinfecciones con virus, parásitos, bacterias así como el estrés crónico que podrían aumentar la liberación de histamina por las células del sistema inmunológico.

La dieta baja en histamina, en algunos casos puede ser una herramienta paliativa, pero no debería ser la única herramienta ni la definitiva.

En nuestra experiencia clínica y desde el #equiponutrigaby, la mayoría de los pacientes mejoran los signos y síntomas de la histaminosis una vez que tratamos su intestino como órgano inmunorregulador.

No hace falta que te lo explique con miles de estudios, si has leído detalladamente toda la información entenderás que es vital empezar a mejorar desde aguas arriba. De ésta forma las claves serían:

1. Mejorar la digestión y microbiota: sólo si trabajas optimizas el proceso digestivo, cuidas y nutres tus bacterias intestinales será más fácil preservar la EUBIOSIS o el equilibrio de tus microbios a nivel intestinal y por tanto, lucharemos con la posible disbiosis, responsable de tantas alteraciones.

2. Mejorar la permeabilidad intestinal: reduciendo la exposición a alimentos, antinutrientes y proteínas que pueden alterarla, como el gluten, los lácteos, cereales en exceso, y también el estrés (el amigo #1 del intestino permeable). Además algunos nutrientes como la glutamina y zinc y aminoácidos presentes en el caldo de huesos (que puedes hacer o adquirir) pueden ayudar a restaurarla. Pero recuerda, la permeabilidad intestinal es el resultado de una buena digestión + un intestino sano + una microbiota en eubiosis (equilibrio) por lo que hay que siempre trabajar aguas arriba.

3. Favorecer la eliminación y los procesos de detox a todo nivel: es fundamental garantizar el buen trabajo de los órganos depurativos (intestino, hígado, pulmón, riñón) para favorecer la eliminación de tóxicos. Por lo que, es primordial aportar nutrientes esenciales en el proceso, magnesio, vitamina B6, glutatión, y también extractos vegetales y fitoterapéuticos que pueden ayudar diente de león, cola de caballo, cardo mariano. Puedes encontrar parte de ellos en éste kit depurativo. Además, es necesario también realizar actividades que nos permitan depurar o activar nuestra máquina depurativa: ir a la playa, poner los pies descalzos sobre la tierra, exfoliarte la piel, y la más importante RESPIRAR, que puedes lograr haciendo meditaciones, respiraciones conscientes ejercicios hipopresivos y también deporte.

¿Qué recursos te ofrecemos?

Lo primero será llevar una alimentación antiinflamatoria y saludable, recuerda que puedes descargar mi ebook gratuito aquí. Un alimentación antiinflamatoria será el primera paso para ayudarte a mejorar la salud de tu microbiota y por tanto empezar a trabajar aguas arriba. Si tienes síntomas claros de histaminosis, considera restringir por unas semanitas el consumo de alimentos muy altos en histamina como :

– Pescados y alimentos en conserva (salmón ahumado, enlatados, atún, anchoas, jamón y embutidos)

– Fermentados, alimentos en salmuera y salsa de soja

– Tomate, espinacas, pimientos rojos.

– Alcohol y fermentados alcohólicos, sobre todo vino, cava y cerveza.

 

Por otro lado, creo que ya ha quedado claro que cuidar la digestión/microbiota es crucial para mejorar la histaminosis. Por lo que, lo segundo será trabajar en mejorar tu salud digestiva y sobre todo si tienes estreñimiento es fundamental corregirlo por lo que te sugiero altamente este pack de 2 ebooks enfocados en darte todas las herramientas para mejorar tu digestión y solucionar el estreñimiento. Un buen probiótico también puede ser útil en estos casos, si tienes síntomas claros de alergia e histaminosis te recomiendo éste en concreto, ya que algunas cepas probióticas pueden generar más histamina.

Y, por supuesto, si quieres profundizar en todas las herramientas, recursos, salud hepática, detox y depuración, Limpiar para Sanar es nuestro último ebook enfocado en mejorar los procesos de detoxificación hepática, y donde te ofrecemos un protocolo completo para eliminación, ideal para aplicar en la primavera y el otoño. Sólo durante los meses de mayo y octubre obsequiamos además un Bonus de Menú de Detox Primaveral u Otoñal.

Todos los materiales, libros y lecturas que te propongo han sido elaborados por el #equiponutrigaby en base a ciencia y nuestra propia experiencia con pacientes y hoy queremos compartirlo contigo.

Por cierto, que no se te olvide que el estrés empeora todo el panorama, por lo que pon en práctica estrategias para gestionarlo: meditación, baile, deporte, respiración, contacto social y alimenta buenas relaciones en tu vida. Todo suma…

Espero que este artículo te haya aclarado y hayas aprendido con nosotras. Recuerda que todas las recomendaciones y protocolos son orientativos y que en caso de que no mejores o tengas múltiples condiciones siempre lo más conveniente es valorarlo en consulta, por eso este artículo no pretende sustituir una consulta.

Agradecemos mucho que compartas y nos dejes tus dudas/feed back.

Con amor,

Gaby

Referencias

Konturek PC, Harsch IA, Konturek K, Schink M, Konturek T, Neurath MF, Zopf Y. Gut⁻Liver Axis: How Do Gut Bacteria Influence the Liver? Med Sci (Basel). 2018 Sep 17;6(3):79. doi: 10.3390/medsci6030079. PMID: 30227645; PMCID: PMC6165386.

Albillos A, de Gottardi A, Rescigno M. The gut-liver axis in liver disease: Pathophysiological basis for therapy. J Hepatol. 2020 Mar;72(3):558-577. doi: 10.1016/j.jhep.2019.10.003. Epub 2019 Oct 14. PMID: 31622696.

Camilleri M. (2019). Leaky gut: mechanisms, measurement and clinical implications in humans. Gut, 68(8), 1516–1526. https://doi.org/10.1136/gutjnl-2019-318427

 

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